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Bubulina – Colombia

El artivismo es resistencia

Natalia Moreno Rodríguez sobre el “artivismo” y las barreras socioeconómicas y capacitistas que encuentran los artistas con discapacidad.

La artista Bubulina se encuentra en el centro de un escenario interpretando Tentáculos. La luz en la habitación es cálida y roja. Detrás de ellos está su caminador, junto a una pintura de una figura sentada tiernamente sosteniendo su cuerpo. Delante del escenario hay dos hileras de plantas verdes con hojas puntiagudas.

Tentáculos en la Reconference en Nepal, Abril 2019. Cortesía de Leidy Natalia Moreno Rodríguez.

No hay futuro, a menos que rompamos con los convencionalismos

Bubulina es mi nombre identitario. Lo tomé como propio porque me atrajo mucho la historia de la verdadera Bouboulina, una mujer griega que luchó contra el Imperio otomano. Creó un ejército y logró que Grecia no fuera colonizada. Me identifico con ella como mujer fuerte y luchadora. Siempre digo que es mi nombre artístico o de combate. Soy mujer con discapacidad física de nacimiento, comunicadora social, artista escénica y activista por los derechos de las personas con discapacidad. Trabajo en la visibilización y comprensión de las distintas opresiones que me atraviesan, como el patriarcado, el capacitismo y la heteronorma. Actualmente vivo con mi madre en un barrio popular de Bogotá y cuento con una importante red de apoyo entre amigos, amigas y aliades.

Artivismo es una forma de expresión y de mantener la resistencia

Todo mi proceso de activismo inició en 2007, al unirme a un comité de derechos humanos en el sector donde vivía. Después de terminar el bachillerato no tenía posibilidades de estudiar en la universidad y tampoco de obtener un trabajo. Esto debido a mi discapacidad y a mi clase social. En Colombia, la mayor parte de la educación superior es privada. Para acceder a educación pública se debe entrar en un proceso de competencia por medio de exámenes estatales que exigen altos promedios, que yo no tenía debido a mi bajo nivel académico. Por otra parte —y no menos importante—, no me permitían inscribirme en cursos de sistemas o para aprender algún oficio, porque el centro comunitario no contaba con “profesores especializados”. Esto lo decían por mi discapacidad. Toda esta realidad, un tanto dolorosa y frustrante, me llevó a comprender que algo andaba mal. Empecé a movilizarme, a cuestionar todo lo que veía y a organizarme junto con otras personas que vivían la misma segregación. Algo que ayudó, también, a que comprendiera mi posición de subalternidad fue mi militancia política de varios años dentro del Partido Comunista colombiano. Fue toda una escuela.

En 2010 comencé en el campo de las artes escénicas luego de hacer una investigación-acción-documental con cuatro amigos y amigas sobre discapacidad, sexualidad y género. Como cierre del documental queríamos algo escénico y así surgió Tentáculos, un monólogo performance. Mi inspiración fue el director italiano Pippo Delbono, quien vino a Colombia a presentar su obra Guerra, donde varios de los artistas de su compañía tenían discapacidad.

Tentáculos es un monólogo escrito y escenificado por mí. Busca hacer evidente la construcción estereotipada que se tiene sobre las personas con discapacidad y su inserción en un mundo infantilizado, que limita el desarrollo de las feminidades y masculinidades. La conexión que se genera entre el relato y el espectador posibilita compartir experiencias rompiendo el discurso políticamente correcto. La obra ha llegado a distintas ciudades de Colombia y, en 2018, fue presentada en México y Nepal.

En 2012 tomé una certificación docente en Danza Contemporánea Inclusiva y a partir de ese momento comencé a dictar talleres de danza. Soy cocreadora de la Compañía de Danza Luna Patch donde presenté mi primera obra llamada Campo de espejos en la Universidad del Cauca, Colombia. El artivismo es mi lugar de enunciación y lo seguiré haciendo para confrontar.

No hay futuro, a menos que rompamos con los convencionalismos

Mi acercamiento a las artes se da a partir del cuestionamiento que hago a estos escenarios por ser completamente normativos o segregacionistas. Contadas veces nos encontramos con obras donde los actores o actrices tienen discapacidad. Por otra parte, las artes vistas como terapia o impartidas de forma segregada llevan a pensarme desde el arte crítico. Hay trabajos poderosos de artistas con discapacidad, cargados de crítica social. Sin embargo, muchos están en precarización, lo que impide que puedan vivir de su trabajo.

El futuro lo veo igual que el presente si no buscamos formas no convencionales de mover nuestro trabajo, que la comunidad apoye su sostenimiento y no lo vea como ajeno, y que las personas tengan acceso a formación en el campo de las artes.

La artista Bubulina parada en un escenario iluminado en azul frente a una caja de madera. Lleva un vestido negro brillante con tirantes finos con medias de rejilla negras, tirantes grises en las piernas y zapatillas negras. El pelo corto y rizado de Bubulina está peinado hacia la derecha y un pequeño micrófono negro se coloca alrededor de la oreja derecha.

Presentación de la obra Tentáculos, en Punto Gozadera, Ciudad de México. Febrero 2020. Cortesía de Leidy Natalia Moreno Rodríguez

Tentáculos : Fragmentos

Yo tenía la sensación de que cada vez que me quitaban el corsé para bañarme se apartaba una parte de mí, me sentía débil, sin fuerza… mi cuerpo se había convertido en corsé y viceversa… Las férulas de los pies las he tenido desde los seis meses de nacida. En mi niñez eran muy al estilo de Forrest Gump. Ahora son más modernas y no suenan…

Tengo miedo a caminar, miedo a caer, miedo a sufrir, miedo a luchar, miedo a los alucinógenos (tenerlos cerca o probarlos), miedo a amar, miedo a sentir, miedo a desear, miedo a la oscuridad, miedo al sexo, miedo a vivir y a morir… ¡Enfrentarlo ha sido mi mayor hazaña! Fácil no ha sido. He debido comenzar por enfrentar mis propias taras mentales… Hay algunas cosas que me he preguntado y me gustaría preguntárselas a ustedes también: ¿pueden las personas en situación de discapacidad engendrar o adoptar hijos?, ¿podría yo ser mamá? He considerado la posibilidad de adoptar un niño. ¿Por qué no?, ¿acaso sería una mala madre?, ¿qué se necesita para ser una “buena” mamá?, ¿acaso es una cuestión de cuerpos?, ¿cuál es la cuestión?, ¿por qué carajos se cuestionan mis derechos sexuales y reproductivos? ¡Cuáles derechos sexuales y reproductivos! Es mi naturaleza, al igual que la de ustedes…

Natalia Moreno Rodríguez “Bubulina” es una comunicadora social colombiana y profesora de danza contemporánea inclusiva. Su trabajo como defensora de derechos humanos inició en 2007. Se identifica como mujer en diversidad funcional física y disidente sexual. Forma parte del equipo fundador de la Colectiva Polimorfas, grupo de apoyo a mujeres en diversidad funcional y discapacidad en Colombia.

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Postales pandémicas – Canada

Postales pandémicas

Comisionadas por Alex Bulmer, las postales pandémicas cuentan las historias de artistas dentro de la comunidad de personas sordas y discapacitadas que vivieron el período de autoaislamiento y cuarentena debido al COVID-19.

Oasis   por María del Carmen Camarena

 

María del Carmen Camarena es una vocalista que ha participado en numerosos grupos musicales. Apareció en la ópera El Rey Nació del compositor José Luis González Moy, en el Teatro Diana de la ciudad de Guadalajara, México en 2012. Actuó en el cuarto Festival Internacional de Cultura de Nairobi en 2016; entre otras actuaciones de alto perfil.

Because sometimes poetry isn’t beautiful    por Hanan Hazime

 

Hanan Hazime es una artista multidisciplinaria, escritora creativa, educadora de arte comunitario e instructora de escritura que vive en Tkaranto / Toronto. Se identifica como feminista musulmana libanesa-canadiense y activista del orgullo loco. Cuando no escribe ni crea arte, a Hanan le gusta leer novelas de fantasía, analizar profundamente las cosas, escribir blogs de fotos, bailar con las hadas en el bosque y beber grandes cantidades de té.

Les Visages me Manquent   por Edon Descollines

 

Edon Descollines es un artista visual, poeta, bailarín y actor conocido por la calidad expresiva de sus interpretaciones, y por su creatividad y compromiso. Joe, Jack et John es una compañía de teatro de actores, algunos de ellos con discapacidad intelectual, y otros que tienen diversos orígenes culturales. La compañía produce espectáculos originales, bilingües y multidisciplinares que combinan el video, la danza y la palabra hablada.

HARBOURFRONT CENTRE, ubicado en el paseo marítimo de Toronto, es una innovadora organización cultural, sin fines de lucro que crea eventos y actividades de excelencia que animan, educan y entretienen a un público diverso. Nuestra misión es fomentar el crecimiento de nuevas expresiones culturales, estimular el intercambio canadiense e internacional y proporcionar un entorno dinámico y accesible para que el público experimente las maravillas de la imaginación creativa. Nuestra visión es ser un hogar vibrante para la cultura de nuestro tiempo, inspirando a las personas a través de la magia de un espíritu creativo. Harbourfront Centre es el productor y presentador del CoMotion Festival 2022, un nuevo Festival Internacional multidisciplinario de artistas sordos y con discapacidad, bajo la curaduría de Alex Bulmer.

 

Con 30 años de trabajo profesional en teatro, televisión, cine, radio y educación, Alex Bulmer se dedica a la práctica del arte colaborativo interseccional, impulsada por una curiosidad por lo improbable, y profundamente informada por su experiencia de volverse ciega.

Los obstáculos la activan, se siente bien estando expuesta al absurdo, y abraza la generosidad, la escucha, el tiempo y la incertidumbre dentro de su vida artística y personal.

Bulmer, nombrada una de las artistas discapacitadas más influyentes por la revista Power Magazine del Reino Unido, es una escritora, directora, actriz y dramaturga galardonada. Es directora artística de Common Boots Theatre, cofundadora de Cripping the Stage con el British Council Toronto y curadora principal de CoMotion 2022, un festival internacional de artes para personas sordas y discapacitadas producido por el Harbourfront Centre.

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Centro Gabriela Mistral – Chile

Centro Gabriela Mistral

Entendiendo el arte como vehículo de transformación social.

Un niño con una camiseta con capucha roja sonríe a una marioneta en el lado derecho de la imagen. La marioneta está frente al niño y lleva un pequeño gorro rosa tejido. Las manos del titiritero son apenas visibles detrás del títere, desapareciendo del lado derecho de la imagen.

Función distendida “Pescador”, GAM, Chile. Foto de Jorge Sánchez.

Como uno de los centros culturales más importante de Chile, GAM ha tomado el compromiso de incidir en las políticas públicas haciendo de las iniciativas artísticas su vehículo.

El Centro Gabriela Mistral (GAM) es uno de los principales lugares de arte de Chile. Se inauguró en Santiago en 2010 como un centro cultural con numerosos espacios de teatro, danza, espectáculos de circo, música clásica y popular, artesanía, artes plásticas y conferencias.

Desde 2013, GAM trabaja con artistas y agentes culturales liderando cursos de formación y seminarios para desarrollar nuevas formas de trabajo teniendo en mente un espectro más amplio de creadores y públicos. Una de esas iniciativas es el seminario Incluye, un programa de talleres, clases magistrales, funciones relajadas, película y conferencias sobre artes inclusivas. Es un seminario gratuito que se celebra todos los años desde 2013.

Felipe Mella, director ejecutivo de GAM destaca la importancia de esta iniciativa: “Con Incluye buscamos contribuir a la inclusión de todas las personas con discapacidad y destacar iniciativas artísticas que sirvan como vehículo de transformación social”.

En agosto de 2019, Pamela López, responsable de Programación y Audiencias, llevó a Chile a la artista británica Jess Thom como parte del programa Incluye. Thom es una comediante con síndrome de Tourette. Su libro Welcome to Biscuit Land (Bienvenido a Biscuit Land), su obra de teatro Backstage in Biscuit Land (Tras bambalinas en Biscuit Land) y el documental Me, My Mouth and I (Yo, mi boca y yo) fueron parte del programa. López enfatiza: “Fue una oportunidad única en la que, mediante el trabajo de Jess, pudimos ver las artes inclusivas como un todo”.

Otros puntos destacados a lo largo de los años han sido Blind Spot (Punto ciego), que fue pionero en la descripción de audio a lo largo de la actuación sin usar auriculares en 2018, y el documental Lección de música, sobre una joven con el espectro autista, que aprendió a dirigir un conjunto musical usando lengua de señas. El documental se estrenó en GAM e incluyó una actuación en vivo del ensamble y su directora.

El proyecto HAPTO es un programa que duró varios años. Involucró a guías ciegos que conducían a grupos de visitantes con los ojos vendados a través de la colección permanente del centro cultural, para que experimentaran de manera diferente algunas de las piezas de arte patrimonial de la colección, incluidas partes del edificio mismo.

En 2018, GAM introdujo las funciones relajadas, que consisten en la adaptación técnica y espacial de piezas artísticas para satisfacer las necesidades de un ambiente relajado en el teatro, por parte de adultos y niños con dificultades de aprendizaje, autismo, o trastornos de la comunicación sensorial.

López indica que estos programas aún no reflejan toda la amplitud del compromiso que tiene GAM con las artes inclusivas. “Nuestra visión aún tiene un alcance de 180 grados. Para que sea de 360 ​​grados, debemos hacer que cada producción y trabajo comisionado tenga un formato accesible. Debemos incorporar a los artistas con discapacidad en cada proceso, aspecto y fase, y generar acciones radicales para incidir en las políticas públicas en esta área”.

Un grupo de personas estan paradas afuera de un edificio alto, es de noche. Todos estan vestidos de negro, y sonrien mientras agitan sus manos abiertas por sobre sus cabezas. Una mujer con los brazos bajos, se para al frente del resto, levemente iluminada por detras por una luminaria que se encuentra en la distancia.

Encuentro Incluye. ©GAM

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Alejandrina D’Elia – Argentina, Chile y Perú

Ecologías de accesibilidad

Alejandrina D’Elia explora las iniciativas de accesibilidad, pasadas y presentes, de varios teatros, centros y proyectos culturales ubicados en Argentina, Chile y Perú.

Una imagen fija de Hamlet. Dos artistas yacen tiernamente uno frente al otro en medio de un escenario negro iluminado en azul y púrpura. Ambos visten camisetas blancas y pantalones oscuros y tienen una mano descansando de modo íntimo en la cintura del otro. En la parte trasera del escenario hay una gran pantalla que muestra una vista de cerca de los artistas desde arriba. Tienen los ojos cerrados, las narices juntas y los labios a punto de tocarse.

Imagen tomada de Hamlet, producida por Teatro de la Plaza, Perú.

La Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad de la Organización de las Naciones Unidas detalla, en su artículo 30, el derecho de las personas con discapacidad a la participación en la vida cultural, las actividades recreativas, el esparcimiento y el deporte. Estados parte, como Argentina, Chile y Perú, crearon ministerios y agencias gubernamentales para velar por el cumplimiento de dicho derecho. Sin embargo, este colectivo sigue siendo uno de los más discriminados y excluidos. Esto se profundiza cuando se suman otras variables, como género, etnia, ubicación geográfica o ingresos.

El sector privado y la sociedad civil son actores claves que están trabajando con estos colectivos y apoyando distintas iniciativas. En el presente trabajo, destacaremos un conjunto de proyectos realizados en los tres países en alianza con el British Council, que resultan referentes por la calidad de sus producciones y por abrir camino a visibilizar y sensibilizar sobre el tema.

Chile

 

El Centro Gabriela Mistral (GAM) es un centro cultural contemporáneo, ubicado en el centro de Santiago. Cuenta con diez salas para teatro, danza, circo, música clásica y popular, artes visuales, arte popular y conferencias.

Desde el año 2013 trabaja de forma sostenida en programas de accesibilidad cultural y, desde 2020, en la formación de artistas con discapacidad mediante programas de residencias.

Entre las innumerables acciones que lleva adelante se destacan las funciones relajadas o distendidas (Relaxed Performances), incorporadas en la programación a partir del año 2018, con el objetivo de acercar las artes escénicas a personas con discapacidad cognitiva que no pueden disfrutar de eventos culturales. Con pequeñas modificaciones técnicas y espaciales en las obras, se ha incorporado a un público que en general se siente excluido de las salas de teatro. De esta forma, el público con trastorno de aprendizaje o psicomotricidad, espectro autista o con necesidades especiales en la comunicación forma parte estable de la agenda de la institución.

La Fundación Corp Group Centro Cultural se encuentra en la ciudad de Santiago. Trabaja en diversas propuestas culturales en torno a la música, el teatro, la danza, las artes visuales y el cine, dirigidas a niños, jóvenes y adultos. En el año 2019 produjo la obra Molly Sweeney: ver y no ver, del destacado dramaturgo irlandés Brian Friel, un espectáculo multisensorial para todo público y accesible para personas con discapacidad visual. La Compañía de Teatro de Ciegos Luna capacitó al elenco, asesoró la puesta en escena e hizo accesibles sus dispositivos, además de interpretar las voces en off del montaje. También se sumó la Orquesta Nacional de Ciegos de Chile y un equipo interdisciplinario con y sin discapacidad trabajó en todo el proceso de producción de la obra y el diseño de los materiales accesibles —audiodescripción, impresión en braille, códigos QR, entre otros—, generando una experiencia inédita para la institución, que abrió a otras acciones destinadas a nuevos colectivos con discapacidad.

Una foto de cuatro bailarines sentados en un apiñamiento en el suelo de un estudio desnudo con piso de madera. Apoyan sus cabezas y brazos unos sobre otros, con los ojos cerrados y los cuerpos entrelazados. Una silla de ruedas está vacía detrás de ellos.

Ensayo de Mundana, Perú.

Foto de Lucía Alfaro




Perú

 

El Teatro La Plaza, ubicado en la ciudad de Lima, es un espacio de creación teatral.

En el año 2019 produjo, con un grupo de actores con síndrome de Down, la obra en versión libre Hamlet, de William Shakespeare. Escrita y dirigida por Chela de Ferrari, directora del teatro, trabajaron en un modelo colaborativo con los actores para la producción integral de la obra. Este trabajo fue un punto de inflexión para seguir indagando en otros modelos.

Mundana y Kinesferadanza son compañías de danza líderes, activistas y voces relevantes de la sociedad civil de Perú. Trabajan en la integración de bailarines con discapacidad motriz. Mundana fue creada por la bailarina y acróbata Inés Coronado y Kinesferadanza es liderada por Michel Tarazona.

Accesibilidad cultural – Entrevista a Alejandrina D’Elía. Esta entrevista fue realizada en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires 2020, que contó con la participación de la coreógrafa británica Claire Cunningham. 

 

Argentina

 

El Teatro Nacional Cervantes, perteneciente al Ministerio de Cultura de la Nación, está ubicado en la ciudad de Buenos Aires. En el año 2018, el equipo del área de Gestión de Públicos del teatro propuso llevar a cabo el diseño de un nuevo programa destinado a personas con discapacidad. Se asociaron al equipo de accesibilidad de la Dirección Nacional de Innovación Cultural para trabajar sobre tres ejes: planificación estratégica, fortalecimiento de los recursos técnicos y humanos, y comunicación.

En el año 2018 se llevó a cabo una primera experiencia piloto incorporando a la obra La vida extraordinaria, del director argentino Mariano Tenconi Blanco, recursos accesibles como audiodescripción, aro magnético e intérpretes en lengua de señas. Participaron organizaciones de la sociedad civil, referentes en los temas, en todo el proceso de trabajo y prueba. A partir de esta primera experiencia y sus ajustes, en el año 2019 se instaló el programa en forma permanente, incorporando funciones accesibles en todas las obras de reposición. En esta instancia se sumaron programas de mano con código QR con y sin punteado en relieve, bebederos para perros guía, visitas táctiles, pictogramas en el sitio web e invitaciones en lengua de señas argentina (LSA), con subtitulado y audio. De esta forma, el Teatro Nacional Cervantes fue el primer teatro público del país con funciones accesibles.

El Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) reúne en cada edición lo mejor del teatro, la música, las artes visuales y la danza. Se lleva a cabo en teatros oficiales de la ciudad de Buenos Aires y en teatros independientes, formando una red de instituciones que convoca a público local e internacional.

En 2020, la programación se diseñó bajo cuatro temáticas: género y diversidad, medioambiente, integración y tecnología. El eje integración, dedicado a la accesibilidad cultural, fue la primera experiencia en la historia del festival. Los equipos del FIBA y del British Council Argentina trabajaron en el diseño de la estrategia, sumaron a la programación a la bailarina y coreógrafa escocesa con discapacidad motriz Claire Cunningham y capacitaron en un taller de accesibilidad cultural a todo el equipo del festival con el fin de alinear las acciones de trabajo. Se diseñó un circuito con una selección de teatros y se sumaron algunos recursos accesibles, como aro magnético en salas, intérpretes en lengua de señas, visitas táctiles y audiodescripción. La comunicación fue un eje importante en las piezas impresas y en el sitio web. Asimismo, el British Council inauguró una videoteca con entrevistas a expertos, con el objetivo de generar un material referente de estudio y consulta. Esta experiencia no sólo abrió camino a las siguientes ediciones del festival, sino que ha sido un detonador para futuros programas del ámbito público del circuito independiente.

 

Desafíos y oportunidades

 

Algunos de los proyectos mencionados forman parte de la programación estable de las instituciones; muchos otros siguen siendo experiencias aisladas y tienen grandes dificultades para establecerse en forma permanente.

Nuestros países deben trabajar el tema de la discapacidad desde dos perspectivas: la primera, en relación a las personas en su papel de espectadores, logrando propuestas culturales “aptas para todo público”, y la segunda, las personas con discapacidad en su papel de creadores, con acceso a espacios de capacitación, becas y subsidios a la producción, al igual que el resto de los artistas.

Esto requiere:

• Promover desde el sector público programas de formación, becas y subsidios a la producción.

• Mapear y crear un registro de artistas con discapacidad a nivel de la totalidad del país.

• Sensibilizar a los responsables de las políticas públicas para hacer cumplir las leyes.

• Promover campañas de sensibilización sobre la temática, sumando actores de los sectores público y privado, y de la sociedad civil.

• Promover la transferencia de conocimiento a otros teatros/equipos del país y de la región. Romper la centralidad de las ciudades capitales.

• Trabajar bajo un modelo interdisciplinario, sumando a las personas con discapacidad en el proceso de diseño, producción e implementación de los proyectos.

• Crear un repositorio de información y buenas prácticas para compartir experiencias a nivel local y regional.

• Promover y sostener la capacitación y formación con especialistas locales y del exterior.

Alejandrina D’Elia es licenciada en Gestión Organizacional e Institucional, con un posgrado en Gestión de la Cultura y la Comunicación. Es la coordinadora del programa de Accesibilidad Cultural del British Council Argentina. Becaria de la Fundación Bunge y Born, y docente de la maestría en Gestión de la Cultura de la Universidad de San Andrés. Fue directora nacional de Innovación Cultural del Ministerio de Cultura y directora del programa de Arte, Educación y Tecnología de Fundación Telefónica.

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Chela de Ferrari – Perú

Nuestro año de Hamlet

El trabajo colaborativo entre actores y directores artísticos para poner en escena la obra Hamlet en el Teatro La Plaza, fue un logro no solo a nivel escénico sino sobre todo a nivel personal.

Una imagen fija de Hamlet. Un artista parado en un escenario frente a un sillón verde azulado con una camiseta amarilla y jeans azules, con una corona de aspecto pesado sobre sobre su cabeza. Están de cara al público con la boca abierta, como atrapados en medio de un grito apasionado. Detrás de ellos hay una gran pantalla llena de múltiples representaciones de actores Shakespearianos de películas y teatro.

Interesada en las obras de Shakespeare, Hamlet aparecía como posibilidad cada vez que me enfrentaba a la elección de mi siguiente proyecto, y siempre la descartaba por la misma razón: no encontraba al actor para el personaje. Hasta que aparece Jaime Cruz. Jaime ha trabajado más de tres años como acomodador en esta sala, guiando a las personas a sus butacas y vendiendo programas, pero su verdadero sueño era presentarse en La Plaza como actor. Así lo comunicó en un evento interno, y a raíz de su comentario, lo invité a tomar un café. Él tenía el anhelo de actuar en La Plaza, y yo, de hacer Hamlet. El proyecto, tantos años dormido, despierta por las nuevas posibilidades que un actor como Jaime podría ofrecerle al sentido de las palabras de Hamlet.

¿Una provocación? Sin duda. Pero una que nos interpela con la gran pregunta: ¿ser o no ser? ¿Qué implica ser para personas que no encuentran espacios donde se los tome en cuenta? La propuesta pretende cuestionar los mitos construidos en torno al síndrome de Down y replantear la pregunta que Hamlet formula frente a la existencia.

Tradicionalmente, el peso del personaje recae en la figura icónica de un gran actor. Esta versión está compuesta por ocho intérpretes. Siete actores con síndrome de Down y una actriz con discapacidad intelectual. El mensaje de un individuo pasa a ser enunciado por un colectivo.

Durante el proceso de creación surgieron estas preguntas: ¿es posible que personas con dificultades cognitivas puedan acercarse a la complejidad de Hamlet, a sus preguntas existenciales, y conservar sus aspectos esenciales?, ¿hasta qué punto tienen los actores de esta versión la necesidad de enunciarse por medio de la obra?, ¿es necesario que así sea para que el proyecto tenga sentido?, ¿podrán apropiarse de la obra y generar mediante Hamlet sus propias narrativas? Con respecto a estas preguntas, hoy podemos decir que ellos y ellas han desarrollado, a partir del texto de Shakespeare, una narrativa propia. Por un lado, toman el sentido de las palabras de la obra como herramienta de cohesión. Por otro, hemos vivido ejemplos como el de Ximena. Una mañana irrumpió en medio de un ejercicio para revelar una angustia existencial que fue traduciendo en palabras ante todo el grupo: “Yo ya no sé quién soy. En las mañanas me levanto y me pregunto quién soy. Tengo dos vidas dentro de mí. Una vida que quiere ser neurotípica y una vida que quiere el síndrome de Down”. Podemos decir que tanto Ximena como sus compañeros se han apropiado de las palabras para darles un nuevo sentido.

Hay preguntas que dejamos abiertas: ¿es posible conseguir que convivan en un espectáculo la agenda de los actores, así como sus diversas preferencias estéticas o conceptuales, con la agenda del equipo de dirección?, ¿es posible encontrar valor en aquellas características que, de acuerdo con nuestras convenciones, definen una mala actuación? Me refiero a características como la dificultad para vocalizar, problemas de dicción, tartamudez pronunciada, tiempos que se dilatan, momentos en blanco y sobreactuación. ¿Podremos encontrar otras maneras de representar?

Los ensayos de teatro suelen tomar entre dos y tres meses. Hamlet nos tomó un año de trabajo, debido a que tanto mis procesos como los de los actores son más lentos que los de la mayoría, pero también debido a la naturaleza misma del proyecto. La obra se ha ido escribiendo en el proceso, para lo cual era imprescindible vivir con los actores un tiempo de exploración, investigación y búsqueda de material. La obra es un tejido entre el texto de Shakespeare y la vida de los actores. Tomamos prestados de Hamlet las escenas, las frases, los monólogos y los personajes que nos sirven para conectarnos con los intereses, reclamos, vivencias, realidades y reflexiones de los actores. Usamos Hamlet. Y lo hacemos con total libertad.

Hace un año, cuando preguntábamos a los actores “¿por qué haces teatro?”, sus respuestas nos desconcertaban: “Porque quiero ser famoso”. Hace un par de días volvimos a hacerles la pregunta. Sus respuestas fueron: “Para representar a muchas personas como nosotros”, “Para poder decir lo que pienso”.

De más está decir que cada uno de los que conformamos el equipo de dirección nos hemos enriquecido tanto o más que los actores. El intercambio nos ha confrontado con nuestra propia condición y con la pregunta sobre quiénes somos.

Imagen fija de Hamlet. Tres artistas están sentados en un banco de madera. Cada uno sostiene un trozo de papel blanco y lee en voz alta. Llevan el mismo atuendo: jeans grises con una camiseta gris. Grandes trozos de tela, rosa, dorado y azul, están colocados a sus pies.
Retrato en blanco y negro de un actor de Hamlet en el Teatro La Plaza, con gafas redondas y una corona en la cabeza. Él está mirando directamente a la cámara, con expresión seria y profunda en su rostro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imágenes tomadas de Hamlet, producida por Teatro de la Plaza, Perú. Registro fotográfico Teatro La Plaza.

Chela de Ferrari es la directora de teatro, fundadora y directora artística del Teatro La Plaza.

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