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Unlimited – Reino Unido

Un legado tranformador

Mirada retrospectiva a la colaboración entre Unlimited y el British Council; una colaboración que puso a las artes desde la discapacidad en el centro del escenario global.

Cinco artistas en The Garden. Todos llevan vestidos largos de color azul o gris. Tres de ellos están parados en el escenario, frente a un telón de fondo de tela verde. El escenario incluye dos flores grandes blancas. Dos artistas están parados en alambiques, como si estuvieran parados en un árbol, a la derecha del escenario.

Imagen de The Garden (El jardín), de la companía de teatro del Reino Unido Graeae Theatre Company. Foto de Andrea Testoni

Desde 2013, y a través de comisiones y premios, Unlimited ha otorgado £4.7m a más de 400 artistas con discapacidad y organizaciones relacionadas. El trabajo producido ha sido, a su vez, visto por las de 4m de personas alrededor del mundo (presencial y digitalmente), lo que convierte al programa en el patrocinador más importante de artistas discapacitados en todo el mundo. Jo Verrent, Productor Principal de Unlimited

En el corazón del trabajo de artes del British Council respecto a la discapacidad se encuentra nuestra colaboración con el festival Unlimited, que se inició en 2008 en el periodo previo a los Juegos Olímpicos de Londres 2012 como parte del compromiso de la Olimpíada Cultural de hacer por los artistas discapacitados lo que los Juegos Paralímpicos habían hecho por los atletas discapacitados.

La alianza entre Unlimited y el British Council se inscribe en el contexto de una larga historia de activismo en las artes británicas, que comienzan con el Movimiento de Artes y Discapacidad (dam) a fines de la década de 1970. El movimiento reúne a activistas de la discapacidad, artistas y creativos de todo tipo, quienes lucharon por los derechos civiles de esta comunidad, así como contra su marginación y falta de representación y participación en la cultura. Su influencia llevó a la aprobación, en 1995, de la Ley contra la Discriminación por Discapacidad, prohibiendo la discriminación laboral de personas discapacitadas. En 2010, esta ley fue reemplazada por la Ley de Igualdad.

El resultado de este temprano activismo se manifiesta en la variedad de oportunidades que actualmente se ofrecen a artistas con discapacidad británicos. La contribución de Unlimited a la Olimpíada Cultural de los Juegos Paralímpicos resultó en 29 nuevas comisiones a artistas discapacitados de todo el Reino Unido, además de cinco colaboraciones internacionales con artistas de Brasil, China, Croacia, Alemania, Japón y Sudáfrica.

Puesto en marcha por Shape Arts, una organización liderada por personas con discapacidad, junto con Artsadmin, Unlimited se ha convertido hoy en día en el programa de comisión para artistas discapacitados más grande del mundo, a la vez que continúa siendo un partner fundamental para nuestro trabajo alrededor del mundo.
“Todo suena maravilloso, y en su mayor parte lo es”, comenta Jo Verrent, Productor Principal de Unlimited, quien además participó del movimiento dam en los 70s. “Sin embargo, para mí es importante es analizar el porqué de iniciativas como Unlimited, no sólo describir lo que hacen.”

Unlimited existe porque los artistas discapacitados experimentan barreras sistémicas para desarrollar sus habilidades artísticas, obtener fondos, negociar con el sector cultural y organizar su trabajo. Esto no se debe a la falta de talento, visión, habilidad o resiliencia. Se debe al poder arraigado en el sector cultural mismo, que se repite en todos los sectores de la economía. Históricamente, los diferentes sistemas continúan excluyendo a la discapacidad; el acceso y la inclusión no son considerados una prioridad a pesar de que nosotros representamos entre 15 y 25 por ciento de la población mundial, dependiendo de cómo definimos la discapacidad”, agrega Verrent.

Junto con Unlimited, el British Council busca cambiar la percepción sobre la discapacidad a través de un arte innovador y de alta calidad. “Unlimited financia un trabajo excepcional, permitiendo que atraviese barreras y que se convierta en algo que debe ser visto debido a su calidad. Nuestro trabajo y el arte que apoya busca cambiar la percepción sobre los artistas discapacitados, mudar la lástima o la incomodidad por una visión donde se entienda que somos parte de la humanidad’”, destaca Verrent. “La gente a menudo asume que hay un tipo de artista discapacitado que produce un tipo específico de trabajo, pero los artistas son artistas y la variedad es infinita, tanto en forma como en enfoque.”

Muchos de los trabajos comisionados por Unlimited han participado en giras internacionales con el apoyo del British Council. Se trata de piezas que, al ser llevadas a nuevos contextos, desafían a las audiencias globales a la vez que elevan el perfil de sus creadores. Unlimited inspira a líderes culturales de todo el mundo como un modelo de financiación que tiene la capacidad de generar cambios a nivel social.

Verrent subraya: “Unlimited ha trabajado bastante con las Américas. Para nombrar unos cuantos ejemplos: el Carnaval viva, desarrollado con Brasil; la gira por Estados Unidos y Canadá de Touretteshero; las adaptaciones del trabajo de Raquel Meseguer en México; o el trabajo de Richard Butchins, que ha expuesto en la Argentina”.

Nuestra colaboración con Unlimited se da a varios niveles. Nuestros colegas de artes participan de sus paneles de selección de nuevos trabajos, y capacitan y asesoran a artistas discapacitados sobre cómo trabajar internacionalmente. Apoyamos también un programa de pasantías/prácticas para artistas y gestores de todo el mundo en los equipos de Unlimited en Shape Arts y en Artsadmin. Hasta la fecha hemos recibido a artistas de Australia, Camboya, Sudáfrica, Taiwán y Uganda. En 2016, con la financiación del Arts Council England, lanzamos una segunda tanda de comisiones internaciones para Unlimited, lo que resultó en nuevas colaboraciones con Brasil, Palestina, Japón, Singapur y la India.

Durante los últimos diez años hemos logrado consolidar a Unlimited como una verdadera plataforma global, lo que ha su vez ha resultado en un incremento en las audiencias y la demanda de este tipo de arte en el Reino Unido. En el primer Festival Unlimited, en 2012, recibimos a 50 delegados internacionales. Para 2018, el número de delegados internacionales aumentó de 40 a 120 países. El rol del British Council durante los festivales es la de conectar artistas y gestores de todas partes del mundo a través de presentaciones, eventos de networking y el programa artístico, que muestra lo mejor de este arte en el Reino Unido.

Nuestro programa actual de artes y discapacidad abarca 46 países e incluye giras y exposiciones, conferencias y simposios sobre discapacidad, programas de capacitación sobre temas de acceso y concientización sobre la discapacidad, capacitaciones técnicas para artistas y profesionales discapacitados, y diferentes consultorías para organizaciones culturales y gobiernos. También hemos desarrollado herramientas para audiencias en general, como la animación que explica el modelo social de la discapacidad, así como nuestro website Disability Arts International que promueve el acceso a las artes para artistas y audiencias discapacitadas de todo el mundo. En 2021 financiamos colaboraciones digitales entre artistas: Hannah Aria (Inglaterra) y Estela Lapponi (Brasil); Gina Biggs/SheWolf (Gales), Javier Hernando Peralta González y Anthar Kharana (Colombia); el poeta Ekiwah Adler Beléndez (México), el artista multimedia Juan Delgado (Londres) y Chris Tally Evans (Gales), quienes trabajarán junto a Fernanda Amaral (Brasil).

El trabajo conjunto de Unlimited y el British Council ha colocado a artistas y líderes culturales con discapacidad británicos al centro de un movimiento global que ha gatillados cambios sociales más amplios. Nuestra asociación deja un legado importante, desde el establecimiento de las primeras compañías integradas de teatro y danza en Bangladesh y Armenia, hasta la creación del primer Ministerio de Discapacidad en Corea del Sur. En las Américas, este legado en la amplificación del trabajo preexistente de diferentes grupos activistas en el sector cultural. Nuestros programas han apoyado la creación de espacios de intercambio cultural y sensibilización, como Cripping the Arts en Toronto (2016 y 2019), Trazando Posibilidades en Guadalajara (2019) y el programa de inclusión del FIBA en Buenos Aires. A su vez, se ha apoyado a talentos locales y del Reino Unido, como por ejemplo la colaboración entre Natalia Mallo y Marc Brew en Brasil; y continuamos desarrollando temas de accesibilidad mediante proyectos como el de las Funciones Relajadas (Relaxed Performances) en Canadá.

1 – Partes de esta nota han sido tomadas de un artículo de la curadora Linda Rocco, publicado originalmente en el sitio web de Unlimited. En el artículo se encuentran entrevistas a Tony Heaton OBE, David Hevey y Jo Verrent (todos miembros del Movimiento de Artistas con Discapacidad), sobre la influencia de su movimiento (y del arte producido desde la discapacidad) en el Reino Unido. https://www.shapearts.org.uk/blog/reflections-on-the-disability-arts-movement

Unlimited 2008-2012 fue un proyecto impulsado por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012 (LOCOG, por sus siglas en inglés) con fondos del Arts Council England, Creative Scotland, Arts Council Wales, Arts Council Northern Ireland y el British Council. Unlimited 2013-2020 fue implementado por Shape Arts y Artsadmin con fondos del Arts Council England, Arts Council Wales, el programa Spirit of 2012, el British Council y, desde 2013-2016, Creative Scotland.

Artista de performance aéreo en The Garden de Graeae en el Olympic Boulevard en Río de Janeiro. En su casco se observa un gran número de flores. Lleva un traje azul a rayas. Se pueden ver unos árboles en el fondo que están desenfocados.

Artista de performance aéreo en The Garden (El jardín), de Graeae, en el Olympic Boulevard en Río de Janeiro. Foto de Andrea Testoni

Unlimited: Arte sem Limites en Brasil

Tras la primera ronda del Festival Unlimited 2012, en la Olimpiada Cultural de Londres, el equipo del British Council en Brasil desarrolló Unlimited: Arte sem Limites junto con 8 organizaciones culturales del Reino Unido y 20 del Brasil. El proyecto tuvo lugar dentro del marco de Transform, un programa que tuvo como objetivo conectar instituciones entre ambos países a través de proyectos que impulsaran cambios sociales.

Unlimited en Brasil buscó incrementar el acceso a la cultura y estimular a los artistas con discapacidad a producir nuevos trabajos. Fue un programa centrado en las artes y la discapacidad, con un enfoque especial en la muestra de trabajos de alta calidad producidos por artistas discapacitados. Tuvo cuatro líneas principales de trabajo, desde la evaluación de la accesibilidad y la formulación de nuevas políticas públicas para fomentarla; la capacitación organizacional y de artistas en temas de colaboraciones y co-producciones. Un total de 16 proyectos se llevaron a cabo entre 2012 y 2016 entre Brasil y el Reino Unido. En su último año, Unlimited realizó sus proyectos y eventos más destacados, que culminaron con actividades en las celebraciones Paralímpicas de Río 2016.

Natalia Mallo, productora y artista, recibió apoyo para desarrollar MayBe, una pieza de danza co-creada por la artista brasileña Gisele Calazans y el artista escocés Marc Brew, que posteriormente fue llevada en gira tanto en Brasil como en el Reino Unido.
Graeae Theatre presentó The Garden (El jardín), un performance de gran escala y al aire libre, como parte del programa de la Olimpiada Cultural del British Council durante los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro. Éste fue el proyecto más grande producido como parte de Unlimited en Brasil y fue una recreación de la pieza original, con artistas brasileños en el elenco. Finalmente, y en asociación con Biblioteca Parque, Río 2016 y la Secretaría de Cultura de Río de Janeiro, se realizó un fórum de tres días llamado Fórum Unlimited de Accessibilidade na Cultura, y en el que Shape Arts impartió un curso de capacitación para 20 personas, que posteriormente compartieron sus aprendizajes con sus instituciones y redes.

Con actividades en Río de Janeiro, São Paulo, Recife, Edimburgo y Londres, Unlimited: Arte sem Limites tuvo participación de cerca de 500 artistas sordos y discapacitados, y un total de 89,000 espectadores asistieron a los eventos durante los cuatro años que duró el proyecto. En la región de las Américas, este programa ha sido pionero en el desarrollo de un modelo de relaciones culturales centrado en la discapacidad y basado en nutridos intercambios y colaboraciones internacionales.

Imagen tomada de la presentación de la residencia creativa de MayBe. En un escenario con un fondo blanco, el bailarín Marc Brew está tendido en el suelo. Giselle Calazans tira de su brazo. Él la está mirando. El lleva una camiseta rosa y pantalones morados. Ella viste una blusa blanca.

Residencia creativa entre el bailarín y coreógrafo escocés Marc Brew y la bailarina brasileña Gisele Calazans,

dirigida por la artista y directora artística Natalia Mallo en el Museo de Imagen y Sonido (MIS) en São Paulo. Foto de Marie Hippenmeyer

Unlimited 2008-2012 se puso en marcha a través del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Londres 2012 con fondos del Arts Council England, Creative Scotland, Arts Council of Wales, Arts Council of Northern Ireland y el British Council. Unlimited 2013-2020 fue implementado por Shape Arts y Artsadmin con fondos del Arts Council England, Arts Council of Wales, Spirit of 2012, el British Council y, desde 2013-2016, Creative Scotland.

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Eliza Chandler y Elwood Jimmy – Canadá

La temporalidad y la acce(sen)sibilidad

Un impulso por una relación diferente con el tiempo.

Cómo encontrar maneras de ser diferentes, de movernos y relacionarnos con los demás de maneras diferentes, sobre todo con los cuerpos que han sido marginados históricamente y que han sufrido la carga de la violencia colonial.

En diciembre de 2020, Elwood Jimmy y Eliza Chandler discutieron sobre el impacto que ha tenido la pandemia de COVID-19 en la manera en que viven el arte y la cultura.

Eliza Chandler: Me pregunto si podría reflexionar sobre las dinámicas que tenemos que negociar por ser personas indígenas o con discapacidad y trabajar en el mundo del arte, y cómo se relaciona todo esto con la situación actual de la pandemia y el momento de concientización de la sociedad con respecto a la violencia autorizada por el Estado contra las personas indígenas, negras y racializadas.

Elwood Jimmy: Creo que la modernidad interrumpe nuestras responsabilidades y obligaciones hacia los demás. Pienso mucho en este tema en relación con mi trabajo: cómo encontrar maneras de ser diferentes, de movernos y relacionarnos con los demás de maneras diferentes, sobre todo con los cuerpos que han sido marginados históricamente y que han sufrido la carga de la violencia colonial. Esta carga se hizo muy visible en la pandemia por los sucesos del movimiento Black Lives Matter y el activismo relacionado con la discapacidad. Incluso de manera muy localizada, aquí en la provincia de Ontario: el problema de la brecha salarial entre la gente que acababa de perder su trabajo y recibía los 2.000 dólares canadienses del Canadian Emergency Reponse Benefit (cerb) y las personas inscritas en el Ontario Disability Support Program (odsp), que recibían (y reciben) un aporte mensual de una cantidad mucho menor. La gente sigue dando por hecho que algunos cuerpos son más valiosos que otros.

Uno de los principios claves de la modernidad es la separabilidad. ¿Cómo interactuamos bajo estas condiciones?

Hago esta pregunta en mi trabajo todos los días. Existe siempre esta discordancia entre la sensibilidad indígena y la colonial, y para que podamos avanzar hacia algún tipo de equilibrio en el que las diferentes sensibilidades puedan coexistir en una relación de respeto, pienso en nuestras búsquedas y deseos individuales, que nos hacen cómplices dentro de esta tarea de movernos de manera diferente, de movernos juntos y de movernos horizontalmente y de manera colectiva. ¿Cuáles son los obstáculos? ¿Cuáles son las barreras que impiden que lleguemos a ese equilibrio?

En muchas conversaciones, con diferentes comunidades, siempre se ha destacado el concepto de “movimiento”, pero el movimiento siempre tiene que ver con el progreso y el avance. Pienso en estos tipos de violencia histórica contra los cuerpos dentro de las comunidades indígena o con discapacidad, y creo que en realidad no los hemos mirado de frente. No hemos podido mirar la violencia y los daños históricos causados a ciertas comunidades, incluidas las comunidades negras. Siempre queremos pasar todo eso por alto o dejarlo a un lado para que podamos avanzar, pero creo que lo que se necesita en realidad es desarrollar la fuerza y el aguante necesarios para mirar de frente este tipo de violencia. A veces creo que la gente no piensa que “mirar de frente” sea tan poderoso o tan evidente como avanzar, pero yo creo que en los tiempos que vivimos es, de hecho, la acción más poderosa, fértil y compasiva, en vez de siempre intentar moverse hacia delante.

EC: Desde mi perspectiva, estoy completamente de acuerdo. Creo que muchas personas con discapacidad han tenido una experiencia de la pandemia distinta de la mayoría de la gente. Muchos de nosotros, si nos es posible, no salimos a la calle, pues tenemos miedo de que la utigenesia [iuc-genics, neologismo que refiere a la eugenesia que se desarrolla en las unidades de cuidado intensivo respecto a grupos marginados] nos afecte si contraemos el virus y acabamos en un hospital saturado. Al mismo tiempo, hemos sido testigos de cómo el movimiento crip ha permeado la conciencia social al salir a la luz los efectos que las medidas de austeridad han tenido en los centros de atención y cuidados y en sus habilidades para proveer estos servicios. Trabajar desde casa ya no es sólo posible, sino que además se ve reforzado por su eficiencia, y los artistas retransmiten performances en directo desde su dormitorio. Y, como dices, ya no podemos negar el hecho de que el capitalismo tardío requiere que nosotros suframos para que otros puedan progresar. Mientras el capitalismo se desmorona y el socialismo intenta una vez más salvar la situación (al mismo tiempo que intenta derrotar al ave fénix del capitalismo que renace de sus cenizas), muchos se resisten a ese deseo por “regresar a la normalidad”. En los primeros meses de la pandemia (el 4 de julio de 2020, para ser más exactos), Dionne Brand, ensayista y poeta laureada por la ciudad de Toronto en años pasados, escribió un artículo para el periódico Toronto Star, en el que cuestiona estos deseos y nos pregunta si la indigencia, la violencia de género y la violencia del Estado contra las personas negras e indígenas es la normalidad a la que queremos regresar.

Algo que me ha sorprendido mucho durante toda la pandemia es la necesidad de interdependencia a un nivel colectivo masivo, como ha apuntado mi amiga Loree Erickson. Las relaciones interdependientes de atención y cuidados cambian la dinámica de poder arraigada en el modelo tradicional, reconociendo que los cuidados pueden ser, y de hecho a menudo son, recíprocos. Se nos está pidiendo, a toda la población, que establezcamos este tipo de relaciones interdependientes: tengo que llevar un cubrebocas para protegerte, y tú tienes que llevarlo para protegerme. Los desconocidos acaban haciendo una especie de danza en la calle para poder pasar a una sana distancia. Les preguntamos a los taxistas por sus familias y nuestros trabajadores de apoyo personal nos preguntan sobre la nuestra. Nos preocupamos por los demás como si nuestra vida dependiera de ello, ¡y es que así es!

EJ: Utilizo mucho la palabra “sensibilidad” en el trabajo que hago como curador, programador y artista. Hay capas del conocimiento y capas del ser, pero yo enmarcaría eso como una sensibilidad, como una sensibilidad indígena o una sensibilidad no indígena dentro de un contexto canadiense. ¿Cómo se encuentran esas dos diferentes sensibilidades en situaciones reales en el mundo: en un lugar de trabajo, en el mundo del arte contemporáneo del que, tanto tú como yo formamos parte, o en varias organizaciones artísticas, educativas e incluso políticas con las que todos estamos comprometidos?

La palabra “acce(sen)sibilidad” vino de mi participación y mi propia experiencia de trabajar en el acceso, las artes y la discapacidad, disability justice, el arte contemporáneo y el arte indígena, y estas muchas capas que están incorporadas dentro de mi cuerpo y mi propia práctica. Mis propias formas de vida, mis propias formas de navegar por el mundo. Creo que esta palabra apunta a algo más grande que todos nosotros, y que está relacionado con “responsabilidad” (accountability). Muchas capas de responsabilidad, no sólo entre las personas, sino también con lo no humano y lo más allá de lo humano y lo desconocido. El mundo en el que vivimos está muy estructurado y contenido, y dentro de este marco construido por humanos, en el que todos estamos condicionados para vivir, algunos se benefician más que otros. No funciona para todos nosotros, en comunidades diferentes, muy dispares y marginadas. Estoy pensando en el lenguaje de la “acce(sen)sibilidad y las formas de conocer, y de ser, que pueden moverse y cambiar, permitiendo que diferentes cuerpos vivan vidas enriquecedoras, significativas y no marginadas.

EC: Comprendo que el término “accesibilidad” nos pide que pensemos en el acceso de manera relacional, en lugar de, como dices, como una casilla de verificación, como algo por lo que debemos ser felicitados. Y una de esas relaciones es la que existe entre conocer y ser. La forma en que el término “accesibilidad (sensibilidad) refracta una forma particular de ser, es una orientación diferente para muchos de nosotros. Creo que si vamos a comprometernos con esta forma interdependiente de representar la accesibilidad como una relación, parte de eso es pensar realmente en las relaciones entre lo que decimos y lo que hacemos. Eso es lo que he aprendido con tanta claridad. No se trata solo de acceder, se trata de pensar y asegurarnos de que, en la medida de lo posible, la forma en que pensamos sobre el acceso y los compromisos que nos obliga se traduzcan en la práctica del acceso.  Me interesa tu concepto de “autonomía sin restricciones”. Esta combinación es difícil de lograr durante una pandemia, aunque el capitalismo persiste. Me pregunto si esta pandemia habrá logrado un quiebre en la cultura.

EJ: Sí, es difícil saberlo. Como persona indígena aquí en Canadá, ves las olas de energía de esa gente que personifica la atención y los cuidados y que miran de frente a las relaciones complejas e históricamente violentas. A menudo encuentro que la comunidad en general recae en este tipo de hábitos y formas de ser dañinos después de lo que sea que los atrajo a querer, digamos, ser parte de un proceso de reconciliación. La pandemia interrumpió nuestra propia autonomía global sin restricciones -donde yo digo “nuestra propia”, tú dices “la de todos”-. Será interesante ver qué sucede en el mundo en los próximos uno o dos años para comprobar si hay demostraciones de atención y cuidados más personalizados y si se pueden mantener a largo plazo. Sólo el tiempo lo dirá.

La comunidad que trabaja en disability justice ha estado luchando durante muchos años, muchas décadas, para cambiar las definiciones del valor del trabajo y la producción. Y, de repente, se está aplicando debido a la pandemia. No como cuerpos individuales, sino como un cuerpo colectivo —una especie de metabolismo colectivo—, por así decirlo. ¿Seremos capaces de mantener este cambio? La pandemia nos convenció a la fuerza y quizá nos obligó a ser diferentes. Estos son músculos y capacidades que la modernidad ha desterrado durante décadas y siglos. ¿Tenemos el suficiente aguante para no dejar que estas fuerzas se extingan?

Creo que dentro de las comunidades indígena y con discapacidad se ha visto un intento por conseguir una relación diferente con el tiempo y la temporalidad. Siento que podría decir con confianza que en ambas comunidades el tiempo se ha convertido en un arma dirigida hacia nosotros en relación al ritmo, a cómo nos movemos y a cómo trabajamos dentro de nuestras comunidades.

Eliza Chandler es profesora asistente en School of Disability Studies de la Universidad de Ryerson, donde enseña e investiga en las áreas de artes y discapacidad, estudios críticos del acceso y movimientos sociales. Dirige un programa de investigación centrado en las artes, la discapacidad y las prácticas culturales crip. Chandler también es curadora en ejercicio.

 

Elwood Jimmy es originario de Thunderchild First Nation, una comunidad de Nehiyaw en la región del medio oeste de lo que ahora se llama Canadá. Su pasatiempo favorito es el de jardinero novato y acuarista. Ha trabajado en el campo de las artes en diversas posiciones en Canadá y en el extranjero durante más de dos décadas.

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Amanda Cachia – EEUU

Políticas de accesibilidad creativa: dis/capacidad en prácticas curatoriales

Amanda Cachia aboga por prácticas curatoriales que encarnan un marco de “accesibilidad creativa” que centra las consideraciones de acceso en el arte-objeto, la exhibición y la relación artista-curador como un lugar de creación de significado y de posibilidad estética.

Imagen de la pieza titulada “Soft Touch”. Una figura artesanal hecha de madera, hueso y plástico para parecerse a una persona construida a partir de objetos encontrados. Dos manos fuera del marco se alargan para tocar laa escultura de Persimmon Blackbridge. Está montada sobre un panel de madera.

Soft Touch de Persimmon Blackbridge. 

No sólo tuve que prestar atención al artista y su trabajo (como parte de la labor curatorial convencional), sino también pensar en la accesibilidad de formas creativas y conceptuales que pudieran ser llevadas a cabo práctica y conceptualmente.

El concepto de “accesibilidad creativa” se deriva de la definición generalmente aceptada de “accesibilidad”, que es la facilidad para acceder a algo y poder utilizarlo. Según Elizabeth Ellcessor, este concepto incluye por lo regular connotaciones de comodidad que podrían relacionarse, por ejemplo, con que “un sistema sea fácil de utilizar o con que algo sea financieramente asequible”. En el contexto de la práctica curatorial crítica, en la que se entiende que los curadores proveen “accesibilidad” al público en lo que respecta al contenido de una exposición mediante el uso de objetos, ideas y textos, añadir la palabra “creativa” tiene en realidad una intención política. La idea de “accesibilidad creativa” tiene ramificaciones: por un lado, el objetivo de dicha accesibilidad es fomentar un modelo curatorial más complejo en el que las exposiciones de arte contemporáneo desplieguen una variedad más compleja de corporalidades, en la que la lengua de señas estadounidense, los subtítulos y las descripciones de audio, por ejemplo, formen parte de los aspectos materiales, estructurales y conceptuales de la exposición. Por otro lado, la “accesibilidad creativa” también supone un compromiso curatorial activo con los artistas que utilizan esta idea como un marco conceptual en su trabajo, de tal manera que la noción de accesibilidad del curador y la interpretación del artista queden yuxtapuestas y hasta fusionadas en la exposición, aportando así un intercambio dialógico dinámico entre lo físico y lo conceptual, o entre la teoría y la práctica.

Mi aportación se realiza desde la perspectiva de una curadora que se identifica como una persona con discapacidad física que ha estado implementando la “accesibilidad creativa” en todas sus exposiciones desde 2011. Y no he estado trabajando sólo con la “accesibilidad creativa”, sino que mis exposiciones también han incluido temas de justicia social, con especial atención en la discapacidad y los cuerpos discapacitados. He curado estas exposiciones con la meta de transformar las ideas limitantes asociadas a los cuerpos con discapacidad en general y, a la par, presentar al público la idea de “estética de la discapacidad”, de Tobin Siebers, ilustrando su concepto mediante los objetos artísticos exhibidos y ofreciendo definiciones alternativas de “estética”. Mis proyectos también han explorado posiciones activistas dentro de grupos específicos de la comunidad con discapacidad, como personas con enanismo, personas sordas o con pérdida auditiva y personas ciegas o con discapacidad visual. Mi compromiso con estos temas requería el mismo compromiso, también robusto, con la accesibilidad, dado que los proyectos enfocados en la discapacidad deben sin duda tener en cuenta al público que se identifica como discapacitado. Así pues, no sólo tuve que prestar atención al artista y su trabajo (como parte de la labor curatorial convencional), sino también pensar en la accesibilidad de formas creativas y conceptuales que pudieran ser llevadas a cabo práctica y conceptualmente.

La “accesibilidad creativa” es una herramienta importante a utilizar en la práctica curatorial crítica de la dis/capacidad, ya que eleva y complica nuestro entendimiento rudimentario —aunque no por ello menos importante— de la accesibilidad en los museos: la “accesibilidad creativa” permite posibilidades tanto conceptuales como físicas, en las que la idea misma de “accesibilidad” se puede descubrir en el trabajo del artista, pero también puede introducirse de manera fructífera en el proceso curatorial y, al mismo tiempo, incorporarse en los proyectos bajo la dirección y la imaginación del curador. Así, la “accesibilidad creativa” requiere que los curadores entretejan en su práctica un nuevo aspecto que exige que se tome en cuenta una mayor diversidad de cuerpos, representada tanto en esa corporalidad compleja, y en consecuencia en los objetos de los artistas con los que trabajan, como en el público que acude a los museos y consume esas ideas. Lo que quiero decir es que la “accesibilidad creativa” quizá ofrezca un compromiso intelectual más atractivo con nociones típicas de accesibilidad: al implementarlo de manera continua, los curadores, los artistas y el público aumentarán su conocimiento sobre las convenciones típicas, como los subtítulos o descripciones, mientras disfrutan ver cómo los artistas se relacionan con esas convenciones de manera creativa. Quizá esto motive a los curadores a dedicarse a los proyectos relacionados con la accesibilidad de formas más significativas y concentradas. Estas propuestas no pretenden diluir la importancia de la accesibilidad física convencional y de los profesionales dedicados a ella, como los subtituladores e intérpretes de lengua de señas. Más bien, la “accesibilidad creativa” puede ser práctica y creativa al mismo tiempo.

La accesibilidad no es un concepto tan simple como la gente pudiera pensar, ya que puede incorporar otras experiencias sensoriales como elementos táctiles, sonido, subtítulos o descripción de audio, entre otras. Al llevar a cabo este trabajo, he descubierto que los artistas son receptivos a mis ideas, pero también responden a ellas, del mismo modo que a mí me han inspirado las suyas. Por tanto, el espíritu de la “accesibilidad creativa” sugiere que es un proceso fluido que tiene lugar entre el curador y los artistas de tal manera que cada parte llega a un consenso sobre lo que la “accesibilidad creativa” debería significar en un momento y un espacio específicos para una exposición y un público particulares. En parte, esto también significa que la “accesibilidad creativa” aboga por un enfoque político en el típico intercambio dialógico entre el curador y el artista, en el que cada parte podría considerar necesario dialogar sobre cómo se materializará esa accesibilidad —cómo se verá, sentirá y escuchará— para el beneficio de un público con una corporalidad compleja. Con cada ejemplo en el que menciono la “accesibilidad creativa” en este ensayo, he intentado también poner de manifiesto la evolución de ese intercambio fundamental entre el artista y el curador. En otras palabras, la “accesibilidad creativa” no es monolítica, ni uniforme, así como tampoco lo es la definición misma de “accesibilidad”: siempre va a ser variable y dependiente de varias condiciones. Si el artista y el curador están preparados para relacionarse con el trabajo de “accesibilidad creativa” con imaginación, se logrará detener la aplicación de paradigmas limitados al transformar la labor curatorial y la experiencia de los visitantes a los museos y las galerías, y se logrará que prosperen enfoques nuevos y necesarios en la práctica y la reflexión sobre el arte.

Foto de Sara Wilde.  Cortesía de Bodies in Translation: Activist Art, Technology & Access to Life, Re•Vision: The Centre for Art & Social Justice at the University of Guelph

Nota

Algunos fragmentos de este capítulo se publicaron originalmente en “The Politics of Creative Access: Dis/ability in Curatorial Practice”, en el número especial “Cripping the Arts” del Canadian Journal of Disability Studies (2018). La autora agradece al editor de la revista, Jay Dolmage, y a la editora del número especial, Eliza Chandler, por permitir la reproducción de este fragmento.

Bibliografía

Cachia, Amanda. “‘Disabling’ the Museum: Curator as Infrastructural Activist,” Journal of Visual Art Practice, Vol. 12, No. 3, 2013.

Cachia, Amanda. “Cripping Cyberspace: A Contemporary Virtual Art Exhibition”, Canadian Journal of Disability Studies, 2013 http://cjds.uwaterloo.ca/index.php/cjds/issue/view/7/showToc, accessed November 11, 2016.

Candlin, Fiona. Art, Museums, and Touch. Manchester: University of Manchester Press, 2010.

de Groot, Raphaëlle. Interview with Amanda Cachia, February 16, 2015.

Ellcessor, Elizabeth. “Introduction.” Restricted Access: Media, Disability, and the Politics of Participation. New York and London: New York University Press, 2016.

Linzer, Danielle and Cindy Vanden Bosch. “Building Knowledge Networks to Increase 

Accessibility in Cultural Institutions.” Project Access, Art Beyond Sight, 2013. New York: Art Beyond Sight.

Siebers, Tobin. Disability Aesthetics. Michigan: University of Michigan Press, 2010.

Imagen: Sara Wilde Photography. Cortesía de Bodies in Translation Activist Art, Technology & Access to Life. ReVision The Centre for Art & Social Justice at the University of Guelph.

Amanda Cachia es curadora y crítica independiente de Sydney, Australia. Hizo su doctorado en Art History, Theory & Criticism de la University of California San Diego en 2017. Su investigación se centra en el arte moderno y contemporáneo; estudios curatoriales y activismo; diseño y acceso a exposiciones; descolonizar el museo; y la política del lenguaje de la discapacidad incorporado en la cultura visual. Cachia actualmente enseña historia del arte, cultura visual y estudios curatoriales en el Otis College of Art and Design, California Institute of the Arts, California State University Long Beach y California State University San Marcos. Se desempeña como editora de campo de caa.reviews para West Coast Exhibitions (2020-2023).

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Centro Gabriela Mistral – Chile

Centro Gabriela Mistral

Entendiendo el arte como vehículo de transformación social.

Un niño con una camiseta con capucha roja sonríe a una marioneta en el lado derecho de la imagen. La marioneta está frente al niño y lleva un pequeño gorro rosa tejido. Las manos del titiritero son apenas visibles detrás del títere, desapareciendo del lado derecho de la imagen.

Función distendida “Pescador”, GAM, Chile. Foto de Jorge Sánchez.

Como uno de los centros culturales más importante de Chile, GAM ha tomado el compromiso de incidir en las políticas públicas haciendo de las iniciativas artísticas su vehículo.

El Centro Gabriela Mistral (GAM) es uno de los principales lugares de arte de Chile. Se inauguró en Santiago en 2010 como un centro cultural con numerosos espacios de teatro, danza, espectáculos de circo, música clásica y popular, artesanía, artes plásticas y conferencias.

Desde 2013, GAM trabaja con artistas y agentes culturales liderando cursos de formación y seminarios para desarrollar nuevas formas de trabajo teniendo en mente un espectro más amplio de creadores y públicos. Una de esas iniciativas es el seminario Incluye, un programa de talleres, clases magistrales, funciones relajadas, película y conferencias sobre artes inclusivas. Es un seminario gratuito que se celebra todos los años desde 2013.

Felipe Mella, director ejecutivo de GAM destaca la importancia de esta iniciativa: “Con Incluye buscamos contribuir a la inclusión de todas las personas con discapacidad y destacar iniciativas artísticas que sirvan como vehículo de transformación social”.

En agosto de 2019, Pamela López, responsable de Programación y Audiencias, llevó a Chile a la artista británica Jess Thom como parte del programa Incluye. Thom es una comediante con síndrome de Tourette. Su libro Welcome to Biscuit Land (Bienvenido a Biscuit Land), su obra de teatro Backstage in Biscuit Land (Tras bambalinas en Biscuit Land) y el documental Me, My Mouth and I (Yo, mi boca y yo) fueron parte del programa. López enfatiza: “Fue una oportunidad única en la que, mediante el trabajo de Jess, pudimos ver las artes inclusivas como un todo”.

Otros puntos destacados a lo largo de los años han sido Blind Spot (Punto ciego), que fue pionero en la descripción de audio a lo largo de la actuación sin usar auriculares en 2018, y el documental Lección de música, sobre una joven con el espectro autista, que aprendió a dirigir un conjunto musical usando lengua de señas. El documental se estrenó en GAM e incluyó una actuación en vivo del ensamble y su directora.

El proyecto HAPTO es un programa que duró varios años. Involucró a guías ciegos que conducían a grupos de visitantes con los ojos vendados a través de la colección permanente del centro cultural, para que experimentaran de manera diferente algunas de las piezas de arte patrimonial de la colección, incluidas partes del edificio mismo.

En 2018, GAM introdujo las funciones relajadas, que consisten en la adaptación técnica y espacial de piezas artísticas para satisfacer las necesidades de un ambiente relajado en el teatro, por parte de adultos y niños con dificultades de aprendizaje, autismo, o trastornos de la comunicación sensorial.

López indica que estos programas aún no reflejan toda la amplitud del compromiso que tiene GAM con las artes inclusivas. “Nuestra visión aún tiene un alcance de 180 grados. Para que sea de 360 ​​grados, debemos hacer que cada producción y trabajo comisionado tenga un formato accesible. Debemos incorporar a los artistas con discapacidad en cada proceso, aspecto y fase, y generar acciones radicales para incidir en las políticas públicas en esta área”.

Un grupo de personas estan paradas afuera de un edificio alto, es de noche. Todos estan vestidos de negro, y sonrien mientras agitan sus manos abiertas por sobre sus cabezas. Una mujer con los brazos bajos, se para al frente del resto, levemente iluminada por detras por una luminaria que se encuentra en la distancia.

Encuentro Incluye. ©GAM

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British Council – México

Arte y discapacidad: la creación como agente de cambio en México

El programa Artes y Discapacidad del British Council México ha acompañado el desarrollo de un nuevo movimiento.

Un hombre sentado en el suelo con los brazos extendido con papeles esparcidos por el suelo.

Just a few words (Sólo unas pocas palabras), de la UK Theatre Company, StammerMouth, creada por Nye Russell-Thompson. Foto de Liliana Velasquez.

El programa Arte y Discapacidad ha acompañado el desarrollo del movimiento y a sus
agentes culturales.

La pandemia llegó como un amigo sin invitación a la casa de todos. Se instaló en el sofá meses y aún no se ha ido. Ha significado una pausa para la mayoría de nuestros programas, incluido el de Artes y Discapacidad, que desde 2018 viene visibilizando y apoyando a artistas mexicanos y británicos que trabajan desde la discapacidad. En los últimos cuatro años, el programa ha sido testigo del desarrollo de una naciente comunidad y de un movimiento de cambio, los cuales hemos apoyado a través de:
– Showcasing internacionales: dando acceso a plataformas y audiencias internacionales. En México lanzamos Trazando Posibilidades, un festival y simposio realizado en Guadalajara, en el estado de Jalisco. El festival contó con la participación de artistas y activistas de todas las Américas, de Canadá, Argentina, y también del Reino Unido. Desde Londres, continuamos colaborando con Unlimited, enviando delegaciones mexicanas para que participen del festival en sus ediciones de 2018 y 2020.

– Capacitaciones: desarollado habilidades técnicas y artísticas a través de talleres.

– Investigación: desarollando materiales para ayudar al sector a mejorar su accesibilidad a nivel espacios (A Puertas Abiertas: claves para crear espacios accesibles) y programas (Funciones Relajadas: protocolos de accesibilidad, traducción del trabajo de nuestros colegas canadienses).

– Nuevos trabajos: a través de co-producciones en teatro, danza, arte digital, etc. 

Como resultado de este esfuerzo colectivo, hemos podido colaborar con más de 200 artistas y 50 organizaciones, realizando alrededor de 77 actividades que llegaron a más de 45,000 espectadores.

Después de tres años de continuas actividades, llegó 2020. El año en el que la pandemia nos impactó frontalmente nos llevó a explorar nuevas propuestas y migrar a otros entornos. Fue así como, en colaboración con nuestros aliados institucionales, se generó un espacio de creación y reflexión que ha marcado al movimiento de Artes y Discapacidad en México. En el seminario De la inclusión a la interpelación: escena, discapacidad y política, la creatividad y la necesidad abrieron caminos para explorar los requerimientos del sector y derribar barreras, particularmente a través de medios digitales. Durante los siguientes cuatro meses, y trabajando junto a Cultura UNAM; 17,

Instituto de Estudios Críticos; Take me somewhere (un consejo asesor de artistas con discapacidad) y el British Council en México, juntamos instituciones de más de 12 países, con alrededor de 50 participantes y más del 18,000 espectadores, para compartir visiones de cambio.

Mariana Gándara, Coordinadora Ejecutiva de la Cátedra Extraordinaria Ingmar Bergman (cine y teatro), UNAM, comparte: “Hace meses, en una junta para planear el seminario, escuché por primera vez la defensa apasionada que Benjamín Mayer y Beatriz Miranda hacían del término interpelación. Valdría la pena aclarar que la defensa aparecía en contraposición a la solicitud institucional de trabajar en pos de la inclusión. Benjamín y Beatriz, curadores del seminario, fueron enfáticos en la opción política y ética que les hacía decantarse por la interpelación como eje de la actividad. La argumentación era sencilla pero poderosa: la inclusión es una invitación a participar de la normalidad; la interpelación, la posibilidad de desmantelarla.”

“Lo normal: ¿a quién pertenece?, ¿sobre qué esquemas de opresión sostiene sus prácticas? Si bien las intenciones de la institución son nobles, mediante las mesas de reflexión, clases magistrales y conversatorios, un aprendizaje paralelo al de los participantes del seminario ha aparecido en quienes vemos con claridad la brecha que hay entre la diferencia, con su justo reclamo y su disidente goce de existir, y las políticas públicas que rigen nuestro quehacer”, comparte Gándara. “Sin pedir permiso, la interpelación se ha colado en las prácticas cotidianas. Donde no existían subtítulos o lengua de señas mexicana, ahora se muestran indispensables. Se antoja pensar que vivimos en un momento de cambio, un parteaguas”.

El seminario nos permitió reconocer las voces claves del sector y sentir su pulso. La visita incómoda del virus nos obligó a replantear nuestras prácticas. Ahora nosotros debemos impulsar un cambio sistémico donde la excepción se convierta en la norma.

Mujer bailando en escenario con una proyección de un patrón de líneas
Hombre señando y hablando a un micrófono en el escenario con la proyección de una foto

Trazando Posibilidades, festival realizado en Guadalajara, México, 2019. Fotos de Liliana Velasquez.

Lorena Martinez Mier es gerente de proyectos de artes en el British Council en México, y coordina el programa regional de artes y discapacidad.

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