El Alto

Amanda Cachia – EEUU

Políticas de accesibilidad creativa: dis/capacidad en prácticas curatoriales

Amanda Cachia aboga por prácticas curatoriales que encarnan un marco de “accesibilidad creativa” que centra las consideraciones de acceso en el arte-objeto, la exhibición y la relación artista-curador como un lugar de creación de significado y de posibilidad estética.

Imagen de la pieza titulada “Soft Touch”. Una figura artesanal hecha de madera, hueso y plástico para parecerse a una persona construida a partir de objetos encontrados. Dos manos fuera del marco se alargan para tocar laa escultura de Persimmon Blackbridge. Está montada sobre un panel de madera.

Soft Touch de Persimmon Blackbridge. 

No sólo tuve que prestar atención al artista y su trabajo (como parte de la labor curatorial convencional), sino también pensar en la accesibilidad de formas creativas y conceptuales que pudieran ser llevadas a cabo práctica y conceptualmente.

El concepto de “accesibilidad creativa” se deriva de la definición generalmente aceptada de “accesibilidad”, que es la facilidad para acceder a algo y poder utilizarlo. Según Elizabeth Ellcessor, este concepto incluye por lo regular connotaciones de comodidad que podrían relacionarse, por ejemplo, con que “un sistema sea fácil de utilizar o con que algo sea financieramente asequible”. En el contexto de la práctica curatorial crítica, en la que se entiende que los curadores proveen “accesibilidad” al público en lo que respecta al contenido de una exposición mediante el uso de objetos, ideas y textos, añadir la palabra “creativa” tiene en realidad una intención política. La idea de “accesibilidad creativa” tiene ramificaciones: por un lado, el objetivo de dicha accesibilidad es fomentar un modelo curatorial más complejo en el que las exposiciones de arte contemporáneo desplieguen una variedad más compleja de corporalidades, en la que la lengua de señas estadounidense, los subtítulos y las descripciones de audio, por ejemplo, formen parte de los aspectos materiales, estructurales y conceptuales de la exposición. Por otro lado, la “accesibilidad creativa” también supone un compromiso curatorial activo con los artistas que utilizan esta idea como un marco conceptual en su trabajo, de tal manera que la noción de accesibilidad del curador y la interpretación del artista queden yuxtapuestas y hasta fusionadas en la exposición, aportando así un intercambio dialógico dinámico entre lo físico y lo conceptual, o entre la teoría y la práctica.

Mi aportación se realiza desde la perspectiva de una curadora que se identifica como una persona con discapacidad física que ha estado implementando la “accesibilidad creativa” en todas sus exposiciones desde 2011. Y no he estado trabajando sólo con la “accesibilidad creativa”, sino que mis exposiciones también han incluido temas de justicia social, con especial atención en la discapacidad y los cuerpos discapacitados. He curado estas exposiciones con la meta de transformar las ideas limitantes asociadas a los cuerpos con discapacidad en general y, a la par, presentar al público la idea de “estética de la discapacidad”, de Tobin Siebers, ilustrando su concepto mediante los objetos artísticos exhibidos y ofreciendo definiciones alternativas de “estética”. Mis proyectos también han explorado posiciones activistas dentro de grupos específicos de la comunidad con discapacidad, como personas con enanismo, personas sordas o con pérdida auditiva y personas ciegas o con discapacidad visual. Mi compromiso con estos temas requería el mismo compromiso, también robusto, con la accesibilidad, dado que los proyectos enfocados en la discapacidad deben sin duda tener en cuenta al público que se identifica como discapacitado. Así pues, no sólo tuve que prestar atención al artista y su trabajo (como parte de la labor curatorial convencional), sino también pensar en la accesibilidad de formas creativas y conceptuales que pudieran ser llevadas a cabo práctica y conceptualmente.

La “accesibilidad creativa” es una herramienta importante a utilizar en la práctica curatorial crítica de la dis/capacidad, ya que eleva y complica nuestro entendimiento rudimentario —aunque no por ello menos importante— de la accesibilidad en los museos: la “accesibilidad creativa” permite posibilidades tanto conceptuales como físicas, en las que la idea misma de “accesibilidad” se puede descubrir en el trabajo del artista, pero también puede introducirse de manera fructífera en el proceso curatorial y, al mismo tiempo, incorporarse en los proyectos bajo la dirección y la imaginación del curador. Así, la “accesibilidad creativa” requiere que los curadores entretejan en su práctica un nuevo aspecto que exige que se tome en cuenta una mayor diversidad de cuerpos, representada tanto en esa corporalidad compleja, y en consecuencia en los objetos de los artistas con los que trabajan, como en el público que acude a los museos y consume esas ideas. Lo que quiero decir es que la “accesibilidad creativa” quizá ofrezca un compromiso intelectual más atractivo con nociones típicas de accesibilidad: al implementarlo de manera continua, los curadores, los artistas y el público aumentarán su conocimiento sobre las convenciones típicas, como los subtítulos o descripciones, mientras disfrutan ver cómo los artistas se relacionan con esas convenciones de manera creativa. Quizá esto motive a los curadores a dedicarse a los proyectos relacionados con la accesibilidad de formas más significativas y concentradas. Estas propuestas no pretenden diluir la importancia de la accesibilidad física convencional y de los profesionales dedicados a ella, como los subtituladores e intérpretes de lengua de señas. Más bien, la “accesibilidad creativa” puede ser práctica y creativa al mismo tiempo.

La accesibilidad no es un concepto tan simple como la gente pudiera pensar, ya que puede incorporar otras experiencias sensoriales como elementos táctiles, sonido, subtítulos o descripción de audio, entre otras. Al llevar a cabo este trabajo, he descubierto que los artistas son receptivos a mis ideas, pero también responden a ellas, del mismo modo que a mí me han inspirado las suyas. Por tanto, el espíritu de la “accesibilidad creativa” sugiere que es un proceso fluido que tiene lugar entre el curador y los artistas de tal manera que cada parte llega a un consenso sobre lo que la “accesibilidad creativa” debería significar en un momento y un espacio específicos para una exposición y un público particulares. En parte, esto también significa que la “accesibilidad creativa” aboga por un enfoque político en el típico intercambio dialógico entre el curador y el artista, en el que cada parte podría considerar necesario dialogar sobre cómo se materializará esa accesibilidad —cómo se verá, sentirá y escuchará— para el beneficio de un público con una corporalidad compleja. Con cada ejemplo en el que menciono la “accesibilidad creativa” en este ensayo, he intentado también poner de manifiesto la evolución de ese intercambio fundamental entre el artista y el curador. En otras palabras, la “accesibilidad creativa” no es monolítica, ni uniforme, así como tampoco lo es la definición misma de “accesibilidad”: siempre va a ser variable y dependiente de varias condiciones. Si el artista y el curador están preparados para relacionarse con el trabajo de “accesibilidad creativa” con imaginación, se logrará detener la aplicación de paradigmas limitados al transformar la labor curatorial y la experiencia de los visitantes a los museos y las galerías, y se logrará que prosperen enfoques nuevos y necesarios en la práctica y la reflexión sobre el arte.

Foto de Sara Wilde.  Cortesía de Bodies in Translation: Activist Art, Technology & Access to Life, Re•Vision: The Centre for Art & Social Justice at the University of Guelph

Nota

Algunos fragmentos de este capítulo se publicaron originalmente en “The Politics of Creative Access: Dis/ability in Curatorial Practice”, en el número especial “Cripping the Arts” del Canadian Journal of Disability Studies (2018). La autora agradece al editor de la revista, Jay Dolmage, y a la editora del número especial, Eliza Chandler, por permitir la reproducción de este fragmento.

Bibliografía

Cachia, Amanda. “‘Disabling’ the Museum: Curator as Infrastructural Activist,” Journal of Visual Art Practice, Vol. 12, No. 3, 2013.

Cachia, Amanda. “Cripping Cyberspace: A Contemporary Virtual Art Exhibition”, Canadian Journal of Disability Studies, 2013 http://cjds.uwaterloo.ca/index.php/cjds/issue/view/7/showToc, accessed November 11, 2016.

Candlin, Fiona. Art, Museums, and Touch. Manchester: University of Manchester Press, 2010.

de Groot, Raphaëlle. Interview with Amanda Cachia, February 16, 2015.

Ellcessor, Elizabeth. “Introduction.” Restricted Access: Media, Disability, and the Politics of Participation. New York and London: New York University Press, 2016.

Linzer, Danielle and Cindy Vanden Bosch. “Building Knowledge Networks to Increase 

Accessibility in Cultural Institutions.” Project Access, Art Beyond Sight, 2013. New York: Art Beyond Sight.

Siebers, Tobin. Disability Aesthetics. Michigan: University of Michigan Press, 2010.

Imagen: Sara Wilde Photography. Cortesía de Bodies in Translation Activist Art, Technology & Access to Life. ReVision The Centre for Art & Social Justice at the University of Guelph.

Amanda Cachia es curadora y crítica independiente de Sydney, Australia. Hizo su doctorado en Art History, Theory & Criticism de la University of California San Diego en 2017. Su investigación se centra en el arte moderno y contemporáneo; estudios curatoriales y activismo; diseño y acceso a exposiciones; descolonizar el museo; y la política del lenguaje de la discapacidad incorporado en la cultura visual. Cachia actualmente enseña historia del arte, cultura visual y estudios curatoriales en el Otis College of Art and Design, California Institute of the Arts, California State University Long Beach y California State University San Marcos. Se desempeña como editora de campo de caa.reviews para West Coast Exhibitions (2020-2023).